La mesa vibratoria y el molde prismático del ensayo a flexotracción son equipos que usamos a diario cuando trabajamos en el sur de Santiago. En La Pintana, con sus más de 180 mil habitantes y suelos finos de origen fluvial, el diseño de pavimento rígido exige correlacionar la resistencia del hormigón con la capacidad de soporte de la subrasante. Traemos el cono dinámico y el deflectómetro de impacto al terreno mismo, porque las losas deben calcularse para las cargas reales del sector. El tránsito de camiones en avenidas como Santa Rosa y los ejes de carga pesada en zonas de transferencia imponen fatiga sobre las juntas. Por eso nuestro equipo técnico ejecuta el levantamiento completo: desde la granulometría de la base hasta el control de módulo de rotura a 28 días. En La Pintana la arcilla magallánica aparece en varios sectores, y sin una caracterización precisa el paquete estructural queda subdimensionado. El diseño de pavimento rígido que hacemos integra la mecánica de suelos con la dosificación del concreto, porque hemos visto que las grietas por retracción aparecen rápido cuando se ignora la interacción losa-suelo.
El módulo de rotura del hormigón y el módulo de reacción de la subrasante definen cada centímetro de espesor de la losa.
